Después de pasar una noche algo dificil por los equilibrios para no salirme del saco. Soy el primero en levantarme de toda la habitación, no aguanto más en la cama y a las 6:30 arriba. Me comienzo a vestir y como si hubiese sido una señal de salida todo el mundo se comienza a levantar (parecía que todos estaban esperando a que alguien fuese el primero).
Después de poner las bicis a punto vamos al bar a desayunar. La mañana es muy fría y no para de llover. La cosa no pinta bien...
Tras el desayuno no nos demoramos más, comentamos la jugada con otros bicigrinos y estamos de acuerdo en que lo mejor será atacar el alto de Meqzuiriz y el Alto del Erro por carretera.
Nada más comenzar me doy cuenta de cuál va a ser nuestro principal enemigo durante el trayecto. Pensaba que sería la lluvia, pero para eso vamos más o menos bien preparados (según Juanma parezco un teletubbie con mi capelina, jejejejeje). Sin embargo el frío no tarda en dejarme las manos heladas, los pies se comienzan a mojar y prácticamente ni los siento. Bajamos llevando la bici con una mano mientras la otra la intentamos calentar con el aliento. Así hasta el Alto de Mezquiriz, las primeras rampas no son tan duras pero no nos fiamos y vamos dosificando porque estos dos puertos tienen fama de duros.
La gracia de comenzar a subir es que el corazón comienza a bombear sangre a las manos y recupero la sensibilidad, así que no tenemos problemas para cambiar el desarrollo y merendarnos Mezqueriz, sin embargo mi temor está en el Erro. Ayer mientras ibamos a Roncesvalles en autobus vi a otros bicigrinos subiendo y parecía que estaban sufriendo bastante en unas rampas que parecían duras y más con lluvia.
Justo antes de empezar el Erro una japonesita con una de esas bicis pequeñas plegables nos hace una foto, más tarde la volveremos a ver.
A lo largo del camino vamos viendo gente con la que en algúm momento hemos intercambiado algunas palabras o no y nos vamos saludando, a veces con el típico "Buen Camino".
Comenzamos el Erro y sorprendentemente acabamos sin apenas cansarnos, más pendientes del frío y la humedad que de otra cosa. Hemos ido tan rápido que decidimos aventurarnos por el camino a pesar del barro.
El descenso es tan técnico como había leído, de hecho nunca había hecho una bajada tan técnica, mucha agua y sobre todo un suelo de pizarra que parecen amenazantes cuchillas, más de una vez nos tenemos que bajar de la bici para evitar una "nata".
La bici culea bastante pero las cubiertas que monté justo antes del viajes están respondiendo mejor de lo que esperaba. Sobre todo teniendo en cuenta que delante he montado un "Pinchelin" XC dry 2, o sea para camino seco. Pero en carretera mojada me han ido de coña y bajando con cuidado en el camino mojada van bien aunque no te puedes confiar.
Después de la bajada, intentamos seguir el camino siempre que es posible, nos ha gustado tanto la bajada que nos metemos por sitios en los que ni la gente que va a pie va. Ahí la hemos cagado hemos hecho un par de kilometros de puro fango y ahí ha venido la primera "nata", evitando una zarza que cerraba el camino he intentado poner el pie a tierra pero era al borde del camino este ha cedido y Juanma se ha pegado unas risas, pero ningún problema un poco más de barro pero ya está.
A partir de aquí el camino no ha tenido más historia, hemos vuelto a pasar por Pamplona. Más gente que nos pregunta donde vamos y nos da indicaciones para que podamos llegar lo mejor posible hasta Cizur Menor, donde pasaremos la noche en el albergue de Maribel Roncal, una hospitalera que nos ha acogido con mucho cariño. Nada más vernos nos ha dicho que "¿donde ibamos como croquetas" y nos ha dado todas las facilidades tanto para asearnos nosotros como para limpiar las bicis.
El albergue está bien pero llenos de guiris, algunos muy extraños... Maribel nos dice que para ligar en el camino hay que hacerlo a pie,..., jajajaja ya le hemos dicho que nosotros andamos comprometidos.
Hemos comido en el Hostal Tremendo, buen sitio y buen precio.
Mañana más...
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Bueno, bueno, con estos biciclistas, parece que de momento la cosa pinta bien, a pesar de la lluvia y el frio. Espero que pronto pilléis mejor tiempo y podáis disfrutar más del Camino.
ResponderEliminarUn abrazo para ambos!